Butyriboletus loyo: una especie que sobrevive a la extinción

Queremos celebrar una década de trabajo mirando en retrospectiva estos años intensos, valiosos y fructíferos, y compartir esos recuerdos con ustedes a través de algunas Crónicas de la Fundación Fungi. Esta es la historia de una de nuestras especies favoritas: Butyriboletus loyo.

November 15, 2022

FFungi Staff

FFungi Volunteer

Alejandra Olguín

Communications Lead

Butyriboletus loyo es una de nuestras especies favoritas. Es comestible, hermosa, inconfundible y forma parte de los primeros años de la fundación. Ha sido parte de la historia de Fundación Fungi.

En 2014, tras cuatro años de arduo trabajo, Fundación Fungi, junto a otras ONG, alcanzó un importante hito: logramos incluir a los hongos en la legislación ambiental de Chile. ¡Este país fue y sigue siendo el único en considerarlos dentro de su normativa! Hoy, el reino Fungi también forma parte de las evaluaciones de impacto ambiental en Chile.

Ese mismo año, en el proceso de clasificación de especies del Ministerio del Medio Ambiente, 22 especies de hongos fueron incluidas por primera vez en una categoría de conservación. Butyriboletus loyo fue catalogada como especie en peligro, debido a la disminución del tamaño de su población, los altos niveles de extracción para consumo humano y el deterioro de su hábitat producto de la deforestación. El Loyo también ingresó a la Lista Roja de la UICN a nivel global.

¿Para qué sirve todo esto? Contar con una clasificación oficial de su estado de conservación permite desarrollar estudios, planes de conservación y acciones concretas para evitar su extinción.

Butyriboletus loyo es famoso por su gran tamaño. ¡Puede medir hasta 30 centímetros de diámetro y pesar alrededor de 5 kilos! Este hongo tiene un alto valor para muchos pueblos indígenas del sur de Chile. Es una especie en peligro principalmente por la pérdida de bosque nativo, los incendios forestales y la recolección de ejemplares jóvenes, lo que impide la regeneración de la especie.

La Fundación Fungi, con elfinanciamiento del MBZ Species Conservation Fund, realizó una investigación junto a comunidades locales y recolectores de la Región de Los Ríos. ¿El resultado? El primer plan de cosecha sustentable para el Loyo. A través de la evaluación de las técnicas de recolección utilizadas, se establecieron nuevos métodos para recolectar este hongo de manera sostenible en el tiempo.

Estas son las principales recomendaciones: en primer lugar, el criterio para recolectar loyos no debe ser el tamaño, sino el color del himenóforo. Los tonos oliva indican que las esporas están maduras (y, por lo tanto, ya fueron dispersadas o lo serán con el estrés de la cosecha). La forma correcta de extraer el loyo es cortar la base del estípite, dejando los restos del micelio en el sustrato.

¿Podemos restaurar áreas donde antes crecían hongos silvestres de forma natural, pero que hoy ya no lo hacen?

En 2017, la Fundación Fungi colaboró con el Instituto Forestal y universidades del sur de Chile para desarrollar un innovador proyecto de restauración micológica en el país. Junto a una comunidad mapuche de la Región de Los Ríos, la iniciativa buscó describir qué variables ambientales influyen en la aparición de hongos de cuatro especies silvestres comestibles, entre ellas el amenazado Butyriboletus loyo.

El objetivo fue proponer y evaluar técnicas para aumentar la producción natural de estos hongos y establecer criterios de recolección sustentable, entregando herramientas a la comunidad para que pudiera continuar el proceso de manera autónoma. Como parte de la investigación, se elaboró el Manual para la cosecha y manejo sustentable de hongos silvestres comestibles (2021), que aborda los casos de las especies fúngicas chilenas: loyo, changle, gargal y diweñe.